Cuando la Luna cubra por completo el Sol entre las 20:27 y las 20:33 del 12 de agosto, el cielo de la franja de totalidad se apagará hasta un azul profundo de crepúsculo avanzado. Es uno de los efectos más desconcertantes de una totalidad, como contamos aquí: anochece en mitad de la tarde, en todas direcciones a la vez. Y en ese cielo repentino aparecen los planetas. Hemos calculado sus posiciones con las mismas efemérides (DE440s) con las que calculamos las circunstancias de los 8.217 municipios de esta web; los números que siguen son para Burgos a las 20:29, y la escena es prácticamente la misma en toda la franja.
Venus: imposible fallar
Venus será el primer objeto en aparecer y el último en irse. Estará a unos 26° de altura hacia el suroeste, es decir, arriba y a la izquierda del Sol eclipsado (que quedará a solo 8° sobre el horizonte oeste-noroeste), separado de él unos 46°. Es, tras el Sol y la Luna, el objeto más brillante del cielo, y con esa altura quedará limpiamente por encima de cualquier bruma del horizonte.
Un truco clásico de los observadores de eclipses: busca Venus unos minutos antes de la totalidad. Con el Sol reducido a un fino creciente y la luz ambiental cayendo, Venus ya es visible a simple vista si sabes dónde mirar — arriba a la izquierda, a unos cuatro puños y medio con el brazo extendido desde el Sol (un puño cerrado abarca unos 10°). Encontrarlo antes te sirve de aviso de que la totalidad es inminente. (El Sol, mientras tenga cualquier porción visible, solo con filtro; a Venus puedes mirar sin protección, obviamente.)
Júpiter: el acompañante discreto del Sol
Júpiter estará mucho más cerca del Sol: a unos 10° — un puño — a su derecha y algo más abajo, a solo 3° sobre el horizonte oeste-noroeste. Es un objeto brillante, pero jugará con desventaja: tan bajo, la atmósfera le roba brillo, y cualquier loma o bruma en esa dirección puede taparlo. Verlo será uno de los pequeños retos deportivos de los 100 segundos: si tu horizonte oeste-noroeste es realmente limpio — el mismo requisito que ya te exige este eclipse —, tendrás la estampa completa: el Sol negro con su corona y Júpiter escoltándolo a la derecha.
Mercurio, para completar el parte, estará técnicamente sobre el horizonte (apenas 1°), pero a efectos prácticos resultará invisible: demasiado bajo y demasiado tenue. Y Marte y Saturno estarán bajo el horizonte: no forman parte de esta función.
Qué más se verá en esos 100 segundos
La oscuridad de una totalidad no es la de medianoche: es la de un crepúsculo profundo, con un anillo de luz anaranjada rodeando todo el horizonte — la luz del día que sigue existiendo fuera de la sombra lunar. En ese cielo, además de Venus y Júpiter, pueden asomar las estrellas más brillantes de la zona; con el Sol tan bajo y la totalidad tan corta, no cuentes con constelaciones enteras: la función principal es la corona solar extendiéndose alrededor del disco negro, y el horizonte encendido en 360°.
Nuestro consejo de reparto de esos 100 segundos: corona primero, Venus después, y el intento de Júpiter si el horizonte acompaña. Los relojes exactos de tu municipio están en el buscador.
La guinda de la noche
Terminado el eclipse (el Sol se pondrá aún parcialmente mordido hacia las 21:20 en buena parte de la franja), no guardes la mirada: esa misma noche es el máximo de las Perseidas con Luna nueva, el doblete astronómico del año. Venus seguirá dominando el oeste un buen rato tras el ocaso, de propina.
Fuentes: posiciones de Venus, Júpiter, Mercurio y Marte durante la totalidad calculadas por eclipseando con efemérides JPL DE440s (las mismas de las circunstancias municipales de esta web), contrastadas con los datos del eclipse del IGN — eclipses.ign.es; descripción de la visibilidad de planetas durante la totalidad según la American Astronomical Society.
Recuerda: nunca mires al Sol sin protección certificada. La referencia oficial de seguridad ocular es el IGN: eclipses.ign.es.