Un millón de veces más tenue que el Sol
La corona rodea al Sol siempre, pero su luz es del orden de un millón de veces más débil que la de la fotosfera, la superficie brillante del disco (fuente: NASA). Por eso el cielo diurno la borra por completo: mientras quede a la vista una sola esquirla de fotosfera —aunque sea el 0,1 %— la corona es invisible. Solo la Luna, tapando el disco con precisión de relojero, apaga el foco y deja el escenario a oscuras.
Eso convierte cada eclipse total en un experimento natural irrepetible: hasta la llegada de los coronógrafos espaciales, casi todo lo que la ciencia sabía de la corona se aprendió en minutos sueltos de totalidad repartidos por siglos.
De dentro a fuera: cromosfera, prominencias, corona
La cromosfera es una capa fina —unos miles de kilómetros— justo encima de la superficie. Brilla en un rojo rosado característico (la luz del hidrógeno) y solo se deja ver unos segundos, justo al empezar y al acabar la totalidad, como un arco encendido pegado al borde de la Luna (fuente: NASA).
Las prominencias son lazos de plasma que el campo magnético solar mantiene suspendidos sobre el limbo. Parecen llamitas en el borde del disco negro, pero su tamaño real es descomunal: muchas superan varias veces el diámetro de la Tierra (fuente: NASA). A simple vista se ven como puntos de un rosa intenso.
La corona es la atmósfera exterior: plasma rarificado que el campo magnético peina en penachos, puntas y plumas. Su forma cambia con el ciclo solar y, con el Sol todavía cerca del máximo de actividad del ciclo 25 —que la NASA y la NOAA declararon en octubre de 2024—, cabe esperar una corona exuberante, con penachos en casi todas direcciones.
Un misterio de regalo: la superficie del Sol está a unos 5.500 °C, pero la corona alcanza millones de grados. Por qué la atmósfera está cientos de veces más caliente que la superficie es una de las grandes preguntas abiertas de la física solar, y misiones como la sonda Parker de la NASA vuelan literalmente a través de la corona para responderla (fuente: NASA).
La superficie del Sol está a unos 5.500 °C, pero la corona alcanza millones de grados: una de las grandes preguntas abiertas de la física solar. Fuente: NASA — sonda Parker Solar Probe
Cómo mirarla el 12 de agosto de 2026
La corona se mira a simple vista y sin filtro, únicamente durante la totalidad: desde que desaparece el último destello de fotosfera hasta que reaparece el primero. Antes y después, gafas certificadas siempre (información oficial de seguridad en eclipses.ign.es). El momento exacto de ese cambio lo marcan las perlas de Baily y el anillo de diamante, que vemos en la siguiente lección.
En España, además, la totalidad llegará con el Sol muy bajo (entre unos 12° y 2° según la zona, cálculos propios): la corona no colgará de lo alto del cielo, sino justo encima del paisaje, del mar o de la sierra. Pocas veces se puede fotografiar la atmósfera del Sol con un horizonte debajo. Busca en tu municipio la hora exacta y su duración:
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