El Sol no se puede mirar ningún día, y el del eclipse tampoco. La Academia Americana de Oftalmología (AAO) lo dice sin rodeos: solo hay una forma segura de mirar el Sol directamente, «durante un eclipse o no», y es a través de filtros solares especiales. El eclipse no vuelve el Sol más peligroso, pero invita a mirarlo fijo, una y otra vez, durante una parcial de más de dos horas. La única excepción es la totalidad, y solo dentro de la franja: en Tarifa, de las 10:45:11 a las 10:49:38.
El mismo Sol de cualquier día
La AAO insiste en que hace falta protección especial para mirar el Sol «durante un eclipse parcial o en cualquier otro momento», y advierte de que mirarlo sin ella, «aunque sea poco tiempo», puede dañar la retina para siempre e incluso dejar ciego. La Wikipedia en inglés resume lo mismo desde el otro lado: mirar el Sol durante un eclipse es tan peligroso como mirarlo fuera de un eclipse, salvo en el breve rato de la totalidad.
La Luna tapa un trozo del disco y deja el resto tal cual: lo que queda a la vista brilla lo mismo que a cualquier hora, y el IGN calcula que basta el 1 % de la superficie del Sol para dañar la vista. Las cuentas están en no mires el parcial sin gafas ni un segundo.
Lo que cambia ese día: las ganas de mirar
Un día normal nadie se queda mirando el Sol. La Wikipedia lo explica así: en condiciones normales el Sol es tan brillante que cuesta mirarlo fijamente, pero durante un eclipse, con tanta parte tapada, resulta «más fácil y más tentador». El eclipse, además, pide atención. Quieres ver cómo avanza el mordisco, vuelves a mirar cada poco y la parcial no se acaba nunca: en Madrid va de las 09:45:35 a las 12:02:42, y en Málaga, de las 09:42:09 a las 12:02:35. Son muchas ocasiones para un vistazo sin gafas, y todas parecen inofensivas porque la retina no avisa: no duele, y los efectos pueden tardar horas en notarse, así que nadie se da cuenta mientras se hace el daño. Qué se nota después, y cuándo ir al oftalmólogo, lo contamos en qué pasa si miras el eclipse sin gafas.
Por qué la totalidad sí se mira (y solo ella)
En la totalidad la Luna tapa la superficie brillante del Sol entera. La NASA lo pone como única excepción: solo entonces se puede mirar sin protección, y sabrás que es seguro cuando a través de las gafas ya no veas ninguna parte del Sol. Lo que queda en el cielo es la corona, la atmósfera exterior del Sol. Un artículo de la American Astronomical Society (AAS) sobre la oscuridad de la totalidad lo compara con la Luna llena: es la corona, y no el paisaje, lo que brilla como ella, y la luz ambiente ronda los 5 lux, como en el crepúsculo civil.
La misma NASA marca el final: en cuanto reaparece un poco de Sol brillante, las gafas vuelven a su sitio. La AAO lo repite: durante la totalidad, «y solo durante» ella, puedes quitarte la protección, y tienes que ponértela otra vez antes de que termine.
En España eso pasa en los 105 municipios de la franja, unos minutos antes de las once y a una hora distinta en cada uno. El segundo exacto de cada municipio, con la regla prudente de quitarse las gafas con la C2 más tardía y ponérselas con la C3 más temprana, está en cuándo quitarse las gafas en la totalidad. Qué se ve en esos minutos lo cuenta qué es la totalidad.
Fuera de la franja no hay totalidad, por mucho que se tape el Sol. Almería se queda en el 99,9 %, Granada en el 99,2 % y Sevilla en el 98,4 %: allí el Sol no desaparece en ningún momento y las gafas no se quitan nunca. Si no sabes en qué lado estás, míralo en ¿se verá en mi pueblo?.
Lo que no protege
La AAO avisa de que unas gafas de sol normales, por oscuras que sean, no sirven para mirar el Sol, y tampoco los filtros caseros. Por qué no basta con unas buenas gafas de sol lo explicamos en gafas de sol para el eclipse. Si no tienes gafas de eclipse, puedes seguirlo sin mirar al Sol con una proyección: lo tienes en visor casero para el eclipse. Y para saber si unas gafas cumplen la norma, la guía de gafas certificadas.
Fuentes: AAO — Solar Eclipse Eye Safety (una sola forma segura de mirar el Sol, «durante un eclipse o no»; protección en la parcial «o en cualquier otro momento»; daño permanente aunque sea poco tiempo; la protección fuera solo durante la totalidad; gafas de sol y filtros caseros no sirven); NASA — Eclipse Safety (sin protección solo cuando la Luna tapa por completo la cara brillante del Sol; cómo saber que es seguro; gafas otra vez en cuanto reaparece); Wikipedia (EN) — Solar eclipse, apartado «Viewing» (tan peligroso como fuera de un eclipse; más fácil y tentador mirarlo; la retina no siente dolor y el daño tarda horas en notarse); AAS — How Dark Is Totality? (la corona brilla como la Luna llena; unos 5 lux, como el crepúsculo civil); IGN — Cómo observar los eclipses (el 1 % de la superficie del Sol basta para dañar la vista); horas, porcentajes y municipios: datos de eclipseando (motor skyfield + DE440s) y veredicto del IGN.
Y si quieres que te quede algo del eclipse: en la tienda hay ropa, tazas y láminas que se imprimen con el nombre de tu municipio, la hora exacta de su máximo y sus segundos de totalidad, desde 23,95 €. Ver el merchandising →
Recuerda: nunca mires al Sol sin protección certificada. La referencia oficial de seguridad ocular es el IGN: eclipses.ign.es.